La colaboración nace de un incansable ojo y su admiración por la curaduría del archivo de Silente. Dos almas no tan distintas que, sin saber, compartirán una visión muy similar acerca de la identidad, la moda y el arte.
Verónica nace como la respuesta a una divertida pregunta: ¿Si tuviéramos que homenajear a la icónica era del azul digital y el rojo utilitarista, (y al archivo que lo inspiró) quién sería la elegida? Un corazón que atesora las prendas con historia, abrazando la moda por lo que es: Alma, Arte y Cultura. Queríamos un personaje que se sintiera mexicano y abrazara la tradición y el maximalismo, pero que incorporara elementos de las grandes casas de moda, pues no solo se siente mexicana, si no una mezcla de lo que ha visto, lee, come y vive.

Bajo el sol cálido de Guadalajara; Verónica camina por las calles sin cautela. Ella misma es la luz que da pauta a que retrocedan o avance el resto. Pide mesa para uno, sin saber que lleva consigo un +7.
Una Westwood del año de su nacimiento, pan favorito, espejo, café de olla, rimel, el aroma del alcatraz, y su bolsa Miu Miu, en la que guarda fragmentos de quien es en su día a día.
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